Austeridad o Recuperación: El Futuro de Grecia

German Felipe Vega
Economista Instituto AMAGI

Grecia, un país reconocido por su rica cultura y afamada mitología, se ha convertido en el centro de atención por su crisis fiscal. Desde paquetes de rescate hasta planes de austeridad, ninguna medida tomada hasta el momento parece haber tenido el efecto deseado, y difícilmente lo tendrán al ver que el problema Griego lleva más de 30 años en desarrollo.

Grecia, tras la restauración de la democracia en 1974, tomo la decisión de implementar políticas socio-económicas que se pueden resumir en la recurrencia de altos déficits fiscales y endeudamiento para financiar honorosas remuneraciones a los empleados públicos, regímenes de pensiones insostenibles, y altos niveles de contratación pública. El resultado es un país en donde el 25% de los trabajadores laboran en el sector público, hay 1 funcionario público por cada 13 habitantes, y la edad promedio de retiro de un empleado público es de 58 años, el cual disfrutará una pensión del 95% de su salario por 22 años en promedio. Ya para mediados de los 90 su relación Deuda-PIB de Grecia ascendía al 100%, la cual mantenía relativamente estable gracias a la devaluación de su moneda, herramienta que pierde en 2001 al adoptar el Euro.

Sin embargo, déficits públicos cercanos al 10% de PIB iban contra los requisitos de ingreso a la Eurozona: el déficit anual y endeudamiento total no debían superar el 3% y 60% respectivamente. Fue mediante un “manejo creativo” de sus cuentas nacionales que Grecia logró eludir, levantado sospechas en el camino, a las autoridades Europeas en materia de requerimientos fiscales.  Sin embargo, ya para 2004 se descubrió, tras una serie de auditorias, un manejo paralelo de las cifras de endeudamiento público tal que Grecia nunca hubiese cumplido con los requisitos fiscales de ingreso. Ha sido este historial de despilfarro público y manejo paralelo, junto con el ingreso indebido a una Unión Monetaria, que han hundido a Grecia en la crisis actual.  

Riesgo Moral:

En 2010 la Unión Europea, junto con el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, aprobó un primer paquete de rescate por 110 mil millones de Euros. Al resultar insuficiente, en Julio del año pasado se planteó un nuevo paquete cuyo acuerdo fue finalizado el 21 de Febrero por un total de 100 mil millones de Euros. ¿Qué tiene de especial Grecia que la hace merecedora de tantos paquetes de ayuda? Fuera de su exorbitante nivel de deuda pública cercano al 150% del PIB, Grecia tiene un peso relativo de 2.5% del PIB de la UE: es un país más entre 27. ¿Qué pasaría si algún otro país Europeo entrase en una situación similar? ¿Entrarían las autoridades intergubernamentales Europeas al rescate?

El riesgo moral es una situación en donde un individuo, al saber que no afrontará las consecuencias de sus acciones, cambia su comportamiento y toma decisiones diferentes. En este sentido, la irresponsabilidad de los gobiernos Griegos, parece estar siendo recompensada en vez de sancionada. Si bien los planes de austeridad impuestos a Grecia no son para nada una recompensa, saber que la UE no dejará que Grecia caiga en “default” de su deuda pública es un incentivo suficiente para que otros piases en situaciones fiscales similares den por un hecho que también serán rescatados a fin de evitar “un contagio sistémico del pánico financiero”. Esto, a mi criterio, reduce en gran medida los incentivos a la responsabilidad pública que debe imperar en todo gobierno. Los recursos usados en estos rescates no son ilimitados ni de generación espontánea, están aportándolos los otros miembros de la Comunidad Europea. ¿Deben países responsables en materia fiscal financiar en forma obligatoria a sus contrapartes irresponsables? Cada país escoge su rumbo y debe afrontar, sin arrastrar y agotar recursos ajenos, las consecuencias de sus políticas socio-económicas. Grecia está arrastrando a los demás miembros de la UE hacia el precipicio, y continuar con los paquetes de rescate es el equivalente a que yo vaya al Casino, pierda mi dinero, y le exija al gobierno que me reintegre las pérdidas para poder continuar pagando mis excesos en días posteriores.

Austeridad Fiscal: Medida Inefectiva

Limitar los excesos mediante planes de austeridad fiscal solamente va a provocar un agravamiento de la crisis. Los planes de austeridad exigidos a Grecia se resumen en que A y B (Francia y Alemania) deciden lo que C (la UE) hará por D (Grecia). Esto no es casualidad, puesto que el 69% de la deuda externa de Grecia en manos de Bancos es de Alemanes y Franceses. Lo que parecen ser intentos benevolentes para “salvar” a sus compañeros Helénicos es en el fondo una forma de proteger intereses financieros directos de ciertas corporaciones financieras ¿”Crony capitalism”? ¿Qué hay del interés Griego por salir de la crisis?

Si bien he indicado que la causa principal de la crisis es precisamente el empleo público, con cifras de desempleo que rondan el 19.2%, continuar con el sexto plan de austeridad que propone un recorte del empleo público cercano a un 5% de la fuerza laboral total de Grecia es una medida irresponsable: el desempleo total rondaría el 24%. ¿Quién va a contratar a un quinta parte de la población para volver a niveles cercanos a los de 2007? El sector privado en estos momentos se encuentra incapaz de una absorción tan masiva de trabajo: la incertidumbre sobre el rumbo que tomará el gobierno Griego es un factor fundamental en esta incapacidad, especialmente sus políticas impositivas que asemejan más a una inquisición que recaudación fiscal. La crisis en Grecia ha cruzado el ámbito económico hace ya muchos meses: la disconformidad de la población con el accionar de su gobierno se volvió un foco de inestabilidad social y ya no basta con que los números presupuestarios cierren. Mantener a la cuarta parte de la población en el desempleo no justifica, en mi opinión, más austeridad. Si bien el nuevo plan reduce la carga de la deuda (del 150% a un 120% del PIB), el sacrificio en términos de empleo e inestabilidad social me hacen creer que los beneficios de un nuevo rescate no superen los costos del mismo.

Default de Deuda: ¿Qué hacer?

Tomando en cuenta la precaria capacidad de pago de Grecia, sumado al hecho que un 47.6% de su deuda vence entre 2012 y 2016, lo solución viable para Grecia es entrar en default (parcial) y una “retirada voluntaria” de la zona euro.

Primero, decirles a los mercados internacionales que no se pagará la deuda externa cambia la balanza de negociación; los acreedores dejarán de imponer sus términos austeros. Con un default, Grecia podría imponer condiciones de pago adecuadas a su realidad: nadie quiere perder su dinero, pero en tal caso es mejor recuperar algo que perderlo todo y esto hace que las negociaciones puedan favorecer a Grecia.

Segundo, si bien los mercados de crédito se cierran para el gobierno de Grecia, esto no es necesariamente cierto para el sector privado, ni tampoco implica “aislamiento Cubano”. En un mundo altamente interdependiente no se puede dar el lujo de cerrarle las puertas a un país entero: los bienes y servicios Griegos se seguirán transando en los mercados internacionales.

Tercero, el retiro de la zona euro implica únicamente que Grecia deja de adoptar el Euro como moneda de curso legal en su país y no implica la expulsión de la Unión Europea, por lo cual seguirá contando con los beneficios económicos actuales. Ejemplo de ello es el artículo 30 del Tratado de Funcionamiento de la UE: ningún miembro de la UE podrá cobrar aranceles a los bienes y servicios de otro miembro de la UE. Con esta retirada, Grecia podrá imponer de nuevo su antigua moneda, el Dracma, y, gracias a las salidas de capitales que se han dado, el tipo de cambio se alineará con la realidad: la moneda se devaluará rápidamente a un nivel que permita un fomento de las exportaciones de Grecia (proceso conocido como reversión de cuenta corriente), lo cual atraería inversión extranjera directa y se iniciaría una recuperación gradual del empleo.

Cuarto, esto debe venir acompañado de una restructuración del Estado Se debe continuar con las políticas de cierre de plazas así como el plan de privatización, el cual tendrá como objetivo reducir gasto público sin tener que cerrar instituciones y despedir o aumentar aun más los impuestos. Con el “default” el dinero utilizado en pagar intereses y principales queda libre para hacerle frente a los gastos de operación del Estado. Además, se debe dar una reforma exhaustiva del régimen de pensiones, en donde se aumente la edad de retiro, se cierren regímenes especiales, y se capitalice (parcialmente) el sistema. Por último, se deben aprobar leyes de responsabilidad fiscal, en donde no solo se garantice una completa autonomía del Banco de Grecia, sino que también se limite, al menos por un tiempo, el crecimiento del gasto público corriente.

Grecia nos debe servir a todos como un ejemplo de las consecuencias de un sector públicamente altamente burocratizado e ineficiente. A mi parecer, este es un claro ejemplo de un Keynesianismo mal ejecutado; el mismo J.M. Keynes reconocía los peligros de mantener políticas públicos insostenibles en forma permanente mediante altos niveles de endeudamiento. Si, existen países como Noruega y Finlandia cuya relación gasto público-PIB son mayores, pero a diferencia de ellos el gasto público en Grecia se compone en su gran mayoría por salarios y remuneraciones a sus empleados, y no por gasto en inversión pública y políticas de productividad: no basta con regalar peces, hay que enseñar a pescar.

Comments
  • Minor Bonilla
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    Muy muy muy, bueno el articulo German, voy a compartirlo con algunos de mis cercanos. Te felicito, es esto justamente lo que se espera de vos.

    Voy a tratar, de dar respuesta a una pregunta que queda abierta. Por que los demás países “responsables” deciden salvar al irresponsable?

    Justo porque tampoco ellos lo fueron, al menos en otra dimensión: La Financiera. Permitieron a sus bancos e intermediarios financieros llenarse de papeles de Grecia, Portugal y otros malos estudiantes. La perdida de valor de esos papeles, crea un hoyo enorme en los activo de esas instituciones financieras, que como tales, administran los fondos de otros. Es decir, estos otros países, no necesariamente están actuando “solidariamente” con Grecia, sino con ellos mismos pues están conscientes de que la supervision al sector financiero, no fue suficiente (no hay tal cosa como el cuento de los “mercados eficientes”)

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