Café y Libertad: El ataque contra la pequeña empresa

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EDITORIAL

El gobierno no puede hacer al hombre rico, pero puede empobrecerlo.” Ludwig von Mises

En sus mejores momentos don Alberto Di Mare escribió un artículo corto titulado: La innovación. En el desarrollaba de manera concisa cómo el sistema de libre contratación (libre empresa, libre mercado) era el mejor orden económico posible ya que las señales eran más claras y sencillas de seguir. Permitir esa flexibilidad en las actividades económicas es permitir que las relaciones voluntarias faciliten la creación de riqueza general, por diversos sectores de la sociedad. Es una lástima entonces que las cúpulas actuales no hayan leído, al menos, ese artículo de don Alberto, porque lo que están a punto de hacerle a la pequeña empresa es inaceptable.
Como si fuera toda una gran celebración, hace algunas semanas el gobierno logró atacar al empresario nacional (y todos aquellos que utilicen su derecho de libre asociación) con un impuesto único de trescientos dólares ($300) a las sociedad mercantiles y anónimas. Si bien el gobierno anunció que las pequeñas y medianas empresas estarían exentas, lo cierto es que para obtener ese beneficio se debe pasar por un engorroso trámite más, que como si fuera poco, está condicionado a la arbitrariedad del Ministerio de Economía.
Con otro descorche, esta semana se nos da la amarga noticia de que el nuevo paquete de impuestos ya está horneado y listo para ser aprobado (por vía rápida, además). Se puede afirmar que hacía bastantes años no se veía un paquete tan nocivo para la economía y en especial, para la clase media. El Instituto AMAGI ya hizo una publicación de cómo le afecta a usted el paquete, pero es necesario profundizar en el tema de las pequeñas empresas.
Como ya se mencionó, las sociedades ahora tendrán un nuevo impuesto anual, pero esto no le bastó al gobierno. Probablemente sin base en ninguna teoría económica seria, el nuevo paquete aumenta en un cincuenta por ciento (50%) el monto a pagar en impuestos por las micro y pequeñas empresas. La tasa anterior estaba en diez por ciento (10%) y de aprobarse el proyecto, pasará a quince por ciento (15%). La tasa de las empresas medianas que se situaba en veinte por ciento (20%), aumentaría a veinticinco por ciento (25%). Lo anterior, sumado a un aumento en el impuesto a las ventas a catorce por ciento (14%) que gravaría servicios como los que prestan los abogados, muy necesarios ante tanto tramitología impuesta por el gobierno.
En base a estos hechos no queda de otra más que definir al paquete impositivo como un ataque contra la libre empresa y más específicamente la pequeña empresa. Así las tasas impositivas variarían del quince al treinta por ciento (15-30%), de las más altas en América Latina, desestimulando la inversión privada de todos los niveles. Considérese que la tarifa máxima en Chile es del diecisiete por ciento (17%) y eso le ha permitido aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos. ¿Todavía cree que no hay razón para oponerse a este abuso? Piénselo bien, no dejemos que esta ley pase.

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