Café y Libertad: La crisis fiscal no se soluciona con impuestos

EDITORIAL
Los recientes llamados del Ministerio de Hacienda para elevar impuestos, a pesar de ser preocupantes, sí revelan que el presupuesto nacional sencillamente es insostenible. Lamentablemente la gran mayoría de los gobiernos de Costa Rica se han dedicado a gastar a manos llenas, sin considerar las posibles consecuencias de sus actos. Esto se viene arrastrando desde hace varias décadas debido a inminentes contradicciones que aquejan a nuestro sistema político. Esas contradicciones fueron considerabas hace ya más de 150 años por el legislador francés Frédéric Bastiat, en una de sus obras él concretó el problema en esta frase: “No dar nada al Estado y recibir mucho”.
En Costa Rica se considera al Estado como este mítico personaje que tiene una fuente inagotable de recursos para abastecer las necesidades y demandas de cada uno. La realidad es otra. Para sufragar todas las funciones que ya se ha arrogado, el Estado debe conseguir recursos, esto lo hace cobrando impuestos. La contradicción mencionada se acrecienta debido a que los intereses politiqueros de algunos han provocado que la población espere una enorme cantidad de beneficios por parte del Estado; sin embargo, este no los puede sufragar. Durante la última administración esto empeoró aún más ya que se adoptaron medidas que disparaban el gasto público con el fin de estimular la economía, pero lo único que se estimuló fue el déficit fiscal.
Recortar funciones y programas gubernamentales no es popular, aun así es muy necesario. Es probable que la gente se sienta ofendida, pero la población tiene buena parte de la culpa al creerles a quienes les prometieron el paraíso en la tierra sin decirles como lo lograrían.
Según el Ministerio de Hacienda podemos seguir manteniendo todo lo que el Estado hace hoy a cambio de unos “nobles” tributos. Son tan “nobles” que incluso el proyecto se titula “Solidaridad Tributaria”. Claro que no hay nada de “solidario” en aumentar impuestos, en primer lugar porque la solidaridad es un acto voluntario, por ende imposible para el Estado; luego porque esto traerá más malas noticias para la economía. Se han aumentado impuestos en varias ocasiones desde hace ya un siglo; no obstante, esto no ha provocado que el problema del presupuesto se solucione.
En AMAGI consideramos que la solución definitiva a la irresponsabilidad fiscal debe empezar por la consideración de que ser fiscalmente responsables no es propio de ninguna ideología, no se pueden gastar más recursos de los que hay por razones lógicas y eso se debería saber a nivel general. Además razonamos que antes de traer al debate cuáles son las funciones propias del Estado y cuáles no, se debe balancear rápidamente el presupuesto. Para hacerlo sí creemos que corresponde revisar, punto por punto, todos los gastos del gobierno evaluando las partidas por sus resultados (y no por sus intenciones), recortando aquello que sea innecesario e improductivo. Posteriormente en lugar de aumentar impuestos, estos deben de reducirse y simplificarse. La lógica detrás de esto se basa en que entre más elevados los impuestos, mayor la posibilidad de evasión. Si mantenemos los impuestos en un nivel donde sea más rentable y fácil pagarlos, la recaudación aumentaría. Finalmente también permitiría mayor inversión para la creación de riqueza (y no su simple de redistribución), a la larga beneficiando a todo el país.

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