Cuba, crónica de un socialismo en acción

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Por Andrés Rojas

Apertura al sector privado, recorte de empleos, descentralización de la agricultura, eliminación de subsidios, autonomía empresarial.

Esas palabras sabias, del Presidente Cubano Raúl Castro, demuestran que el socialismo solo los llevo a la miseria, la tiranía, la violación de derechos, o peor aún, a ser un pueblo de siervos menguados a los “dueños del poder”.

Desde enero del año mil novecientos cincuenta y nueve, bajo el mando de Fidel Castro y ahora de su hermano Raúl, el pueblo cubano ha sido privado de su libertad en todo sentido. Los ciudadanos cubanos, en su mayoría vivientes en la miseria, con un sueldo promedio de veinte dólares por mes, con servicios de vivienda, salud, alimentación, seguridad y muchos otros deplorables, han sido víctimas del régimen castrista.
Es importante aclarar, se dice la mayoría, porque es un hecho que los gobernantes y sus amigos comen caviar y degustan ron, mientras los demás comen pan y beben agua.

Obligados por la miseria en que viven, los gobernantes de Cuba han tenido que admitir, que el modelo centralizado estatal es una utopía en un mundo moderno. Los capitalistas no están tan equivocados al procurar modelos económicos estructurados sobre Estados pequeños y empresas privadas fuertes y competitivas.

Ni el comunismo, ni el socialismo se pueden “modernizar”, son simplemente palabras bonitas para ocultar la necesidad de la libertad. Peor aún, se les llama “mercenarios” a los disidentes de la isla, más bien les deberían llamar “los héroes cubanos”, los que se apartaron al ver que Cuba iba camino al abismo, los que buscaron lo más preciado que tiene la vida, la libertad, la cual les fue eliminada. Algunos dirán que en Cuba los ciudadanos tienen libertad, el concepto de libertad es muy amplio, pero en síntesis no es lo mismo tener libertad a vivir en libertad, esto en un entorno social, económico, político y demográfico.

No existe algo más corrupto, tirano, totalitario y desigual que el socialismo, donde los llamados “gobernantes” dicen que todo es de todos, que todos tendrán las mismas oportunidades, las mismas condiciones. ¿Tendrán sueldos de veinte dólares los ministros de los Castro? ¿Comerán y vestirán lo mismo que sus demás compatriotas? ¿Quiénes son ellos para decidir cómo, cuando y donde viven sus ciudadanos? Simplemente se puede decir que tienen complejo de seres supremos.

Parece que los gobernantes socialistas no “predican con el ejemplo”. No existe ni existirá un país, bajo un sistema socialista en todo su contexto socio-económico, en el cual sus ciudadanos vivan en seguridad, riqueza y prosperidad. Ya se dieron cuenta que sus profecías de bienestar e igualdad no sirvieron para sus ciudadanos, pero si para ellos, a consta de su pueblo viven como reyes.

Todos sabemos que los apóstoles eran doce, murieron hace más de dos mil años.

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