El Estado más violento

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Por Diego Segura Cano
Columnista del Instituto AMAGI
Me referí al hecho de que las aparentes reformas liberales de los años ochenta y noventa del siglo pasado no fueron realizadas por unos “neoliberales”, que no existen, sino por una clase política corrupta que en vez de enrumbar a Costa Rica a ser un país más libre y con mayores oportunidades de crecimiento, lo ha dejado atascado es un Estado paquidérmico que asfixia la iniciativa privada. Y es que muchos de los problemas que acontecieron en las dos últimas décadas del siglo XX se debieron no a un conjunto de medidas por liberalizar la economía, sino como consecuencia obvia de un modelo de Estado que llevó a un desquebrajamiento total de las finanzas públicas. El Estado que llevó a la crisis a Costa Rica fue el Estado más violento: el Estado empresario.
A partir de 1948 podemos ubicar el inicio de lo que ha sido llamado el Estado interventor. Primero Otilio Ulate, luego José Figueres dando empuje a la industrialización por sustitución de importaciones mediante una diversificación agrícola dirigida estatalmente, le siguió Echandi con la Ley de Fomento Económico y la Ley de Protección y Desarrollo Industrial donde se pusieron aranceles altísimos a aquellos productos que pudieran competir con los nacionales, se eliminaron los aranceles a los insumos que ocupaban los industriales costarricenses, y a estos mismos se les otorgaban exenciones fiscales. En pocas palabras: se educaba a los empresarios en la mediocridad, en la dependencia estatal, en la total ineficiencia.
Siguieron la administración Orlich y la administración Trejos: el Estado elefantiásico se pudo sostener a partir de préstamos irresponsables solicitados a bancos internacionales. Para la tercera administración Figueres se crea CODESA. CODESA respondía a la mediocridad e inutilidad alcanzada por la industrialización por sustitución de importaciones, pues como a pesar de haber aislado a la industria nacional de los ajetreos del comercio internacional, y como a pesar de haberle dado exenciones fiscales, esta industria no pasó a ser modernizadora y dinámica, se requería que tal dinamismo económico viniera desde otro lado, y como las bases del Estado interventor ya habían echado raíces profundas a lo largo de los años, se consideró que el Estado debía ser ese ente “dinámico”, “productor” que sacara adelante el país. El Estado costarricense se convirtió en empresario. Sería con la administración Oduber que el mismo alcanzaría su apogeo.
Anteriormente el Estado en su capacidad legítima del uso de la violencia, tal como lo definiera Max Weber, había intervenido la economía para favorecer a algunos grupos empresariales en detrimento de otros empresarios y de los consumidores. El Estado más violento, el Estado empresario lleva al límite esta tendencia decidiendo competir contra la empresa privada en un terreno desleal, carente de cualquier regla de mercado, en un terreno en donde al tiempo que el Estado compite; puede asfixiar legalmente a cualquier empresa.
CODESA empezó a funcionar en 1976 expandiéndose en las siguientes filiales: Cementos del pacífico, Cementos del Valle, Central Azucarera de Tempisque, Tempisque Ferry Boat, Transportes Metropolitanos, Ferrocarriles de Costa Rica, Distribuidora Costarricense de Cemento, Algodones de Costa Rica y Aluminios Nacionales. CODESA además llegó a adquirir el cien por ciento de las acciones de RECOPE y la mayoría de Fertilizantes de Centroamérica. Aunque CODESA inició como una institución mixta, para 1977 se transformó en una institución únicamente del sector público.
Lo que siguió a tal panorama resulta casi obvio: el gasto público fue aumentando con ánimo, le seguía el déficit público y el endeudamiento externo. Tuvo una gran suerte el Estado costarricense las posibilidades que existían de endeudamiento externo en esos momentos, lo cual dio la capacidad para tal expansión que a simple vista era insostenible a mediano plazo.
La crisis de los ochenta y sus consecuencias no fueron producto de un conjunto de malvados neoliberales que decidieron llevar a Costa Rica al abismo. El Estado más violento fue y es el responsable de muchas de las problemáticas que afrontamos y se afrontan hoy en día. No verlo es simplemente vivir en la negación.
Comments
  • Mario Brenes
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    Excelente artículo. Para entender la gravedad de la situación fiscal que tiene actualmente el país, hay que recorrer la historia reciente para entender que las causas se originan en políticas equivocadas orientadas más al crecimiento improductivo y burocrático del Estado, como demanda del clientelismo político y mercantilista, que a la creación de condiciones favorables al crecimiento económico, al emprendedurismo, la productividad y la competividad. Por eso insisto, el problema está en el Gobierno y es en el Gobierno donde deben salir las soluciones no de los ciudadanos que ya han pagado suficiente la cara factura de la incompetencia e irresponsabilidad de los gobernantes y funcionarios públicos.

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