El Liberalismo Clásico en Argentina

Por. Dr. Gabriel Zanotti.

La Argentina no tiene un buen pronóstico en cuando a poder evolucionar alguna vez hacia instituciones liberales clásicas verdaderamente vividas y aceptadas.
El país nació como un empate dudoso entre tradiciones monárquicas antiliberales y una combinación, a su vez, del liberalismo ilustrado europeo con el único representante argentino del liberalismo anglosajón (Alberdi) que dieron como resultado la Constitución de 1853 más una codificación al estilo francés (códigos civil y penal), más una política educativa ilustrada de manos de Sarmiento (con fuerte presencia de los estados provinciales). Todas esas instituciones, más las oleadas inmigratorias del s. XIX, italianas y españolas, conformaron al país en una relativa estabilidad institucional hasta 1930, con una reducida intervención del gobierno central en la economía, lo que permitió a la Argentina un primer período de crecimiento importante.
Los restos del nacionalismo monárquico anterior quedaron, sin embargo, fuertemente aferrados en los horizontes culturales. Intelectuales fuertemente antiliberales alimentaron el nacionalismo autárquico, el odio hacia todo lo anglosajón y una explícita simpatía para con Mussolini y la Falange española. Ese fue el origen ideológico del golpe de estado de 1930, que por un milagro no terminó en una dictadura total. Sin embargo, la alfombra cultural nacionalista estaba desplegada y sólo hacía falta alguien que la supiera aprovechar demagógicamente y manejara bien los fenómenos de masas. Ese fue Perón.
Perón configuró institucionalmente la cultura política que nunca mas abandonó a la Argentina y la condenó al subdesarrollo económico e institucional. El partido mayoritario, dominante, popular, identificado con La Nación, versus las oligarquías explotadoras aliadas con el imperialismo. La persecución a la oposición y a la prensa libre. Un congreso nominal al servicio del dictador y una corte de justicia adicta al poder. La nacionalización de todas las empresas de servicios públicos, transportes incluidos, más una industria protegida por el gobierno nominalmente privada. Controles de precios, salarios, alquileres, emisión monetaria, etc.
Los militares que en 1955 se rebelaron contra Perón hicieron verdaderamente, como ellos mismos dijeron, un peronismo sin Perón, lo cual es una perfecta explicación de lo que es Argentina. Para entender este curioso país, hay que imaginarse que la Italia de Mussolini o la España de Franco aún siguieran tal cual. Pues bien: eso es Argentina. Agreguemos a ello la guerra civil entre la guerrilla marxista, que sólo retroalimentó los preconceptos marxistas ya presentes en Perón, y los militares sólo anticomunistas pero sin idea de nada, y la Argentina quedó destruida por completo.
Desde 1983 hasta 2003 la Argentina intenta volver a la vida democrática, pero sus líderes y la opinión pública también seguían adoleciendo del peronismo sin Perón. Y el culmen del peronismo auténtico llega de la mano de Nestor Kirchner, un dictador con todas las letras, totalmente marxista y autoritario, que no convirtió a Argentina en Venezuela inmediatamente sólo porque el poder peronista estaba dividido.
¿Qué fue de los liberales clásicos en todo esto? Un triste destino. Quedaron históricamente unidos a los golpes de 1955 y 1976, con lo cual la distinción, en la praxis argentina, entre liberalismo y conservadorismo de derecha es casi nula. Los liberales libertarios recién están emergiendo en think thanks privados, con pocos recursos humanos y económicos, que no existen para la opinión pública, y sólo por ello no fueron perseguidos por los Kirchner. El ESEADE jugó un digno papel intelectual desde 1984 hasta 1991 más o menos pero aún así su llegada a la opinión pública fue nula. La llegada política de los liberales a los partidos políticos tradicionales, también (en general insisten con un “tercer partido” que será liberal, lo comienzan a hacer, se pelean todos entre ellos y todo termina en nada, como en una especie de eterno retorno).
El pronóstico es reservado. Escribo a pocos días de que la heredera de la dictadura de Nestor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, se decida o no a un segundo mandato  y por ende a un tercer período kirchnerista. Si se postula y gana, el liberalismo, en la praxis, tiene una sola salida en Argentina: el aeropuerto.

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