La caída de Hugo Chávez

David Rodríguez Suárez
Vicepresidente del Instituto AMAGI

Este 7 de octubre Latinoamérica estará en la principal encrucijada política de este milenio. El socialismo como corriente política puede recibir un golpe monumental. Uno de los principales proponentes y financiadores de la izquierda en esta región, Hugo Chávez, irá a elecciones contra un candidato vastamente popular como lo es Henrique Capriles. No podemos decir que Capriles sea un candidato liberal pero el golpe psicológico y económico que recibiría la izquierda ante el hecho de que se palpe la ya intelectualmente superada ‘revolución bolivariana’ implicaría un cambio en las tendencias políticas de América Latina.

¿Pero con qué propiedad criticamos a Hugo Chávez?

Con el simple hecho de las expropiaciones, censuras, cierre de canales y represiones contra los manifestantes; uno pensaría que la crítica es evidente por sí sola pero veamos algunos indicadores. La inflación acumulada de Venezuela hasta julio del 2012 ya iba por un 8,6% y muchos analistas incluso creen que la misma empeorará. Incluso el ministro de Planificación y Finanzas Jorge Giordani dijo: “Por ahora no es de un dígito pero está disminuyendo y vamos a tener una inflación (anual) que con toda seguridad que estará por debajo de 20%’’

¿Si leyeron esto último? Este ministro clama que él no cerrar con una inflación cercana al 30-35% (pronosticado por lo más escépticos sobre la economía venezolana) es ahora un logro. Nosotros aquí criticamos nuestra inflación cercana al 5% en Costa Rica (y con todo el derecho) y en Venezuela el gobierno celebra empobrecer a una población por puro capricho. La tasa de pobreza de Venezuela hasta octubre del 2011 ya indicaba un 27,4% de la población viviendo en pobreza; uno pensaría que la revolución bolivariana perdería total credibilidad luego de que su socialismo mantuviera tasas de pobreza tan altas; pero para algunos ilusos aún no. El crecimiento del PIB de Venezuela en el 2011 fue de 4,2% en el mismo año en el que la inflación cerró en el 28%. 40% de los ingresos del Estado son del petróleo, y el mismo iguala al 12% del PIB y equivale al 95% del lucro en exportaciones. De acuerdo al famoso CIA World Factbook la invesión extranjera en Venezuela equivale al 17% del PIB esto lo hace el país número 120 en inversión extranjera de acuerdo a este ranking. Por lo que vemos que no es un país atractivo para invertir (algo no sorpresivo más si tomamos en cuenta las expropiaciones).  

En Venezuela el 2011 cerró con un déficit fiscal del 4,9% algo inédito diría uno ante una economía donde hay un ingreso sólido a las finanzas del Estado del 40% en petróleo. Para nadie es un secreto que Venezuela ha caído en políticas de devaluación de hecho varias en un mismo año. Que poca sorpresa me da que Venezuela sea el lugar número 174 en el índice de libertad económica. Los impuesto de renta tope equivalen al 34% al igual que el impuesto corporativo (que curioso que son similares a los de EEUU) y bien menciona el índice que ha habido un continuo crecimiento del gasto que ya equivale al 33% del PIB. De igual manera resalta que las expropiaciones, la intervención en la economía y en general el ambiente hostil hacen de Venezuela un lugar no grato para los inversionistas.

Pero bueno, no creo yo que haga falta explicarles que la economía venezolana es patética considerando su increíble potencial (bien podría ser superior a la colombiana que viene en un crecimiento muy admirable y ya es la segunda economía más grande de Sudamérica) pero déjenme nada más preguntarles ¿cómo es que el país más liberal de la región (Chile) tiene casi que un tercio de la pobreza de un país que lleva más de una década de revolución bolivariana y una cantidad inédita de petróleo que en teoría simbolizarían una economía sana?

Pero bueno todos hemos visto las represalias del gobierno, hemos hablado con nuestros amigos venezolanos que nos narran la represión violenta que se ha emprendido contra ellos, hemos visto el apoyo venezolano a líderes que empobrecen a sus respectivos países y hemos visto como se cierran canales de televisión y demás por pura censura del gobierno. En fin sobra decir que Venezuela es el verdadero paraíso socialista donde ni tener todo el petróleo del mundo genera prosperidad (así de malo es el socialismo).

Pero ahora déjenme hablar como liberal libertario que soy. Si algo queda claro es que en Venezuela ser un individuo ya no es algo garante de libertad. La continua expansión de los programas del gobierno no ha traído mejor calidad de vida a los venezolanos (y no me voy a poner a hablar de cuasi índices como el de Gini que sólo miden la envidia de los no productivos en una sociedad; puesto que la equidad de salarios por ejemplo dice muy poco sobre la calidad de vida y me parece un índice muy arbitrario y muy poco revelador). Sobra decir que países con ‘buenos’ índices de educación y de salud como lo es Cuba muestran una patética calidad de vida (y sí yo hice el experimento de visitar a dicho países para ver cómo vivía el cubano; método que siempre utilizan los comunistas como falacia pro régimen).

En fin, sabemos que Hugo Chávez apoya al movimiento latinoamericano socialista y tiene socios en todos los países de la región. Y es precisamente esta la razón por la que su caída ante Henrique Capriles nos da un aire de respiro a los liberales donde nuestra políticas empiecen a ser palpables; dado que no es ningún secreto que nuestro mayor enemigo intelectual es el socialismo.

Afortunadamente la oposición a Hugo Chávez une no sólo a los liberales sino incluso a social demócratas, algunos Marxistas, empresarios, religiosos, personas apolíticas, progresistas, derechistas, conservadores, etc. Hay un movimiento pragmático en contra del socialismo venezolano y afortunadamente las consecuencias de su caída nos es rotundamente beneficiosa.

Venezuela a ustedes Ayn Rand les había hablado hace ya muchas décadas atrás:

“Cuando para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebas que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar que tu sociedad está condenada.”

Yo sólo les pido que salgan de esa condena.


Referencias:

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