La izquierda no es el futuro

 Por: David Rodríguez Suárez
Vicepresidente del Instituto AMAGI

Ante la inestabilidad política que aqueja a nuestro país no es extraño que más de uno empieza a mirar hacia la izquierda como una alternativa eficiente. Tanto sus voceros como sus propuestas pueden ser atractivas producto de su discurso anti-status quo; pero esto más allá de su atractivo psicológico representa un peligro al bienestar individual y en efecto al bienestar social.


Es parte del problema

La izquierda no es ajena al problema que aqueja al mundo y a nuestro país. Si algo la ha caracterizado es la estatización de todas las esferas que encuentra dentro de la sociedad y esto lleva a un Estado que descapitaliza a los individuos mediante altos impuestos y que luego pone en riesgo al mismo Estado al manejar altos déficits. La izquierda agranda al Estado que luego permite que mercantilistas utilicen al mismo Estado para distorsionar el mercado.

Bienestar social

Esta falacia de la justicia social y el bien común que tanto utiliza la izquierda es una mentira. Empecemos por el error clave que tienen de que el bienestar individual es una consecuencia del bienestar social. Expliquemos esta falacia mediante su contraargumento: el individuo capitaliza la sociedad al crear riqueza con la suma de este proceso hecho por diversos individuos, la sociedad se capitaliza y el intercambio que se efectúa entre estos individuos crea el flujo de riqueza dentro de la sociedad. La riqueza por lo tanto fluye producto del proceso de producción que se efectúa gracias a individuos capitalizados que demandan bienes o servicios. Si añadimos al Estado en esta ecuación; vemos que el Estado es financiado producto de esta capitalización individual y consecuentemente social.  Por lo tanto el argumento de izquierda (entiéndase socialista, progresista, social demócrata, comunista, etc.) de que al estilo ‘Robin Hood’ hay que quitarle a los ricos para darle a los pobres es falso; estamos descapitalizando a los individuos que crean riqueza y por lo tanto descapitalizando a la sociedad.

Dependencia

El método de izquierda consiste en crear más dependencia de la sociedad (por lo tanto de los individuos) hacia el Estado. Ya en este momento la dependencia ha sido excesiva. Veamos el ejemplo de EEUU donde ya hay hasta 4tas generaciones de ‘Welfare’. Dar dinero es una medida del Estado Benefactor que no ha ayudado a crear individuos emprendedores sino parásitos sociales (sin querer ser ofensivo a personas que se encuentran en este estado). Pareciera que la izquierda está empeñada en mantener una pirámide invertida donde los creadores de la riqueza (que ellos mismos intentan detener mediante políticas anti-libre mercado) mantienen a una clase que recibe mucho más de lo que produce. Ocupamos individuos que capitalicen no que ‘reciban’.

Solución

Lo que realmente se ocupa es que empecemos a desregular, que el Estado no elija perdedores y ganadores, que no se les enseñe a los individuos que la sociedad les debe; ocupamos que el Estado permita emprender. Si  queremos mantener un grado de ‘solidaridad estatal’ (para mi es contradictorio pero para algunos no) entonces la solución es hacer de esta ‘solidaridad’ exclusiva para casos de verdadera necesidad (así manteniendo un nivel de gasto sostenible) y tener tasas impositivas competitivas lejos de las famosas ‘progresivas’ para que más individuos puedan capitalizar, crear riqueza y por lo tanto el Estado tenga ingresos. Les recuerdo que altas tasas impositivas descapitalizan al mercado y por lo tanto evitan que más riqueza fluya en el mismo (creando empleo y salarios más competitivos).

Conclusión

Los liberales tampoco estamos satisfecho con el status quo. Favorecemos el libre mercado, queremos más competencias y nos oponemos al mercantilismo. Queremos más individuos emprendedores y creemos que con tasas más competitivas y menos regulación habría por consecuencia este famoso ‘bienestar social’. No sólo se trata de que habrían más personas emprendedoras sino que también los consumidores (que somos todos) se beneficiarían con precios más competitivos tanto para bienes como para servicios. Y por último si no queremos ‘PACquetazos’, mercantilismo, impuestos en general, trabas, burocracia excesiva; ocupamos poner el gasto público bajo control y financiar lo que es realmente necesario. 


En Costa Rica tener un déficit mayor que el de los países de nuestra región; NO crea ‘bienestar’ crea una enfermedad que si no nos cuidamos podría ser terminal.

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