La mentira altruísta

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Por David Rodríguez Suárez
Coordinador de AMAGI

‘‘Altruismo: Actitud específicamente humana en la que el interés primordial se centra en lograr el bien ajeno antes que el propio satisfaciendo las necesidades de los demás’’                        

Es en esta definición y cualidad humana en la que se basan diversas creencias, ideologías, modelos económicos y demás corrientes de pensamiento que han inspirado a miles personas a lo largo de los años, como una forma del accionar humano que apela al bien común con  bases que no son sostenibles ni lógicas. Es por esta razón que se hace necesario analizar su significado, implicaciones y las contradicciones que encierran el paradigma altruista. 

En primer término, resulta empíricamente imposible lograr el bien ajeno sin lograr antes el bien individual, ya que es la iniciativa individual y el éxito relativo de la misma la que provoca que consecuentemente algunos individuos opten por ser solidarios al permitirles contribuir con recursos humanos, económicos entre otros en colaborar con algún necesitado. Sin embargo, es necesario que nos cuestionemos… ¿Hasta que punto esas contribuciones altruistas pueden resultar una bendición o un mal? 

Queda claro que solidaridad es ayudar a alguien que no puede ayudarse a sí mismo, por ejemplo si alguien va a ser atacado de alguna manera y un individuo lo ayuda brindándole protección; eso es solidaridad, donde la misma es perfectamente justificada. No obstante si variamos el ejemplo y partimos de una persona que evidentemente no está maximizando sus capacidades, y a la misma le brindamos apoyo económico constante; no somos solidarios somos ‘alcahuetas’ al fomentar una dependencia de este individuo que lo limitará a subsistir mediante la colaboración externa, sin poder prosperar gracias a su esfuerzo, iniciativa y capacidades individuales.

Analicemos un silogismo típico, A implica B, B implica C; por lo tanto A implica C. Ahora agreguémosle significado relevante a la discusión: Si yo me esfuerzo/trabajo/produzco (de manera individual) yo tengo dinero (propiedad privada), Si tengo dinero (propiedad privada) yo puedo ayudar a alguien necesitado (acto ‘solidario’); por lo tanto si yo me esfuerzo/trabajo/produzco puedo ayudar a alguien necesitado. Es hasta que yo como individuo alcanzo el bienestar y la prosperidad que tengo la opción de ayudar de forma altruista a cualquier otra persona, haciendo incompatible con la realidad esa vieja creencia de que el altruismo se basa en la búsqueda del bienestar del prójimo antes del bienestar propio. Planteémonos un caso hipotético, si hay escasez y varia gente se encuentra en necesidad; y yo tengo mi familia, ¿a quien voy a ayudar primero a mi familia o a los demás? La respuesta de un ser racional va a ser la de ayudar a su familia, al ser un vínculo más cercano a mí como individuo, creando un interés mayor de mi parte porque mi familia este bien antes que a cualquier otra persona.

Ahora vayamos a algo un poco más controversial, ayudar satisface al ego. Es estrictamente necesario desmentir ese mito que ayudar no da una satisfacción individual. Ayudar es una acción egoísta, que me da la mera satisfacción individual de saber que hago algo positivo por lo demás haciéndonos sentir buenos seres humanos. Si yo ayudo a un niño en su necesidad extrema, yo me siento bien me considero una buena persona y su felicidad repercute en mi estado emocional; tengo un beneficio directo. ¿Pero porque alguien ayudaría a alguien? ¿Puede alguien ayudar a alguien si no se ama a sí mismo? No. Una persona que no se ama a sí mismo no puede ayudar a alguien más por que no encuentra nada en sí mismo que ame y que facilite que él intente reflejar esta emoción en alguien más. Incluso las personas que no se aman a sí mismas logran amar a alguien o algún aspecto en esas personas por que ven en ellos algo que desean para sí mismos o que admiran por que tienen alguna relación emocional con ese aspecto de la otra persona. Si no hay beneficio emocional nadie va a realizar una acción solidaria, aquellos que diezman u ofrendan a un sistema religioso lo hacen porque quieren un beneficio como el de acceder a algún paraíso o algo de esa índole. O lo hacen por hacer ‘el bien’ y ellos quieren ser buenas personas; o incluso creen que las buenas acciones traen beneficios consecuentes de tal acción.

Una persona que muere como mártir recibe el beneficio de fama, prestigio, honor; etc. Esto es un beneficio que resulta de la llama acción solidaria. Una persona que muere por la pena de muerte ya que es una forma de eliminar a alguien ‘nocivo para la sociedad’, no lo hace sintiendo ningún beneficio individual, dado que su muerte resulta de coacción, sin embargo alguien que muere sacrificándose por una creencia lo hace de manera voluntaria y muere sintiendo que él como individuo logró un cometido. No es importante analizar la ética de los supuestos hipotéticos sino la implicación general. Ser egoísta no es malo, es en busca del beneficio individual y voluntario que logramos la verdadera ayuda solidaria. Es después de una evaluación crítica de la ayuda que vamos a proporcionar que se puede saber si esta ayuda o ‘alcahuetea’; no es lo mismo ayudar a alguien con cáncer y necesidad que a un alcohólico que quiere seguir en su hábito. La ayuda voluntaria es una distribución de la búsqueda de la felicidad, la ayuda forzada por la sociedad y no crítica es una distribución de la frustración y la miseria. Nadie que no se ame a sí mismo de manera sólida y verdadera; va en su momento de satisfacción relativa (no de satisfacción estandarizada) a negar una ayuda realmente necesaria. Aquel que ayuda de manera crítica lo hará porque su mente ha evaluado que tan necesaria es esta ayuda; y si su combinación de razón y emoción dicta que es verdaderamente necesaria entonces tal individuo realizará tal acción.

¿Es entonces el egoísmo aislamiento individual, avaricia, y demás? ¿O es un término que debido a causa y efecto no sólo satisface las necesidades relativas del individuo sino que causa la satisfacción de personas cercanas al mismo? Y todo dentro de un proceso voluntario y efectivo dado que se utilizan bases críticas. El egoísmo no es falta de amor por los demás sino amor del individuo por sí mismo, que conlleva a amor por los demás; eso sí siempre del marco de la relatividad porque sabemos que dado a que cada individuo es diferente, cada caso es relativo al individuo involucrado. El altruismo no es lógico ni benévolo; es una falacia con premisas falsas, el egoísmo consecuente con el objetivismo de Ayn Rand en cambio; utiliza argumento lógicos con premisas verdaderas e incluso con un verdadero lazo emocional voluntario.

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