La mitología de los modelos económicos

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Por David Rodríguez
Coordinador de AMAGI

Cuando se presencia un argumento típico entre un social demócrata o socialista contra un liberal clásico, no es inusual escuchar como la crisis del 2008 ejemplifica el fracaso del capitalismo; mientras que la solvencia escandinava muestra el auge del socialismo y la social democracia.  Sin embargo estos argumentos que incluso algunos que se hacen llamar liberales tienden a conceder como argumentos válidos; son dos falacias.

Al ver que la crisis del 2008 resulta de una burbuja del sector inmobiliario e hipotecario que estalla; trayéndose abajo consigo el mercado de valores de EEUU. No es casualidad que las compañías respaldadas por el Estado a quienes se le atribuye dicho fiasco sean Fannie Mae y Freddie Mac; quienes representan un excelente ejemplo del intervencionismo estatal en un mercado específico. Los prestamos que otorgaron los bancos a los sectores más vulnerables de la población para que éstos accedieran a viviendas, resultó ser temporalmente un gran negocio para los bancos quienes se valían del intervencionismo estatal que había impulsado que se le prestaran a estos sectores de la población para incentivar el desarrollo y la igualdad social. No es necesario señalar que por lo tanto las dos empresas respaldadas por el Estado resultaron por crear una burbuja en el mercado hipotecario; ya que se habían fomentado prestamos a individuos con poco crédito y como era de esperarse esto conllevo la caída del sector financiero cuando salió a relucir que no había respaldo para la retribución de dichos préstamos. 

Sin duda esto no es un análisis económico de la crisis sino ciertos puntos claves para señalar como el intervencionismo estatal está relacionado a la crisis, máxime si notamos que la Reserva Federal bajo la tasa de intereses para incentivar el desarrollo económico; lo que llevó a una caída predecible de la economía dado que el debilitamiento del dólar conllevó un aumento en los intereses que se le aplicaron a dichas hipotecas y prestamos. Por lo tanto hay que tener precaución antes de llamar la crisis del 2008 como el fracaso del capitalismo; como dice Friedman: ‘‘la Gran Depresión al igual que mucho otros casos de desempleo severo se debió a la mala administración gubernamental y no  a una inestabilidad inherente del sector privado’’.

El otro mito que hay que señalar es el del modelo escandinavo como la utopía social demócrata. Señalemos tres puntos claves del mito escandinavo: 1. Son economías basadas en el intervencionismo estatal 2. Presentan auge económico continuo 3. Nunca se han rebajado los impuestos. El primer punto es importante rescatarlo dado que uno de los modelos escandinavos por excelencia es el de Dinamarca, y Dinamarca en el índice de la Heritage Foundation del 2010 aparece como la novena economía más libre; esto se debe a que el enfoque siempre ha sido binomio, aunque los impuestos sean altos y el gasto público también, Markus Bergstrom señala que esto se debe a que hay poca regulación en estos países y no hay excesos de burocracia. Por lo que Dinamarca no es una economía liberal pero en muchos aspectos es más liberal que muchas otras. El segundo punto es importante porque rescata cuando el Estado benefactor sueco se volvió insostenible durante los 70s por lo que una serie de medidas de mercado se tuvieron que tomar; curiosamente esto coincidió con la pérdida del partido social demócrata de Suecia. Y el tercer punto rescata que recientemente Dinamarca bajó  el impuesto de renta mayor, del 60% hasta el 50%; por lo que sin duda se ha dado a notar que la baja de impuestos (y en este caso al sector alto) incentiva el crecimiento económico.

Por lo tanto estos dos mitos deben ser desacreditados por todo aquel que se hace llamar liberal; el capitalismo no falló en el 2008, como dice Ron Paul: ‘‘No se debe condenar al capitalismo ya que aún no lo hemos tenido’’.  Y el modelo escandinavo se ha utilizado como una falacia y una charada lejos de buscar evidencia empírica para solventar las tesis con respecto al mismo. Exponiendo estos dos mitos; elevamos el debate sobre los modelos económicos.

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