Los Estudiantes No Se Deben Dejar Engañar

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Por: Daniel Schuster
Editorialista del Instituto AMAGI
Sé que la economía es un tema MUY ABURRIDO para muchos, pero es muy importante que se tome en cuenta, al menos por esta vez.
            Sin duda alguna estos son momentos tensos para la economía (desdichadamente ligada a la política) a nivel mundial. La reciente crisis de endeudamiento de los Estados Unidos puso sobre la mesa un debate impostergable, ¿qué va a pasar con la deuda? Como si fuera poco, grupos de políticos tradicionales que se definen como “moderados”, bueno quizá simplistas o sin ideas propias sean mejores adjetivos para esos representantes a quienes no se les vislumbra alguna ideal, salieron a defender sus acuerdos.
            Pues bien esos mismos caballeros y señoras han lanzado una serie de mentiras a diestra y siniestra sobre las consecuencias de sus actos, o mejor dicho, de lo que no han hecho. El futuro está en juego en este momento y son pocos los que han dedicado a analizar detenidamente los aspectos en los que incurre aquel complejo que denominamos “economía” en nuestra vida diaria. Lamentablemente los estudiantes han sido el blanco preferido de estos políticos y así poder utilizarlos a su favor sin que se den cuenta. Es lógico, los estudiantes son jóvenes e idealistas, lo cual es excelente, y cuando ven que algo los amenaza son los primeros en oponerse. ¿Pero dónde está el engaño? Bien, eso está no en lo que los estudiantes ven, sino como es la costumbre del ser humano, en lo que NO ven.
            Los recortes y las universidades. Existen dos cosas en política fiscal que siempre van a ser impopulares: recortar gastos o aumentar impuestos. En Estados Unidos se acordó hacer recortes mínimos de presupuesto a largo plazo, eso quiere decir que no se gasta menos, sino que se detiene el nivel de crecimiento de los gastos. Entre esas disminuciones se encuentran algunos de los subsidios a la educación universitaria. No era sorpresa que algunos ya pegaron su grito al cielo. Lo que estamos viendo es claro, los estudiantes (o sus padres) deberán pagar más por su educación superior. Lo que NO estamos viendo es casi desconocido.
            Lo primero que NO ven, porque no es tangible para ellos (como si pueden ser los subsidios a la educación), es la consecuencia del costoso endeudamiento que se provoca por mantener programas excesivos y costosos. Antes de que me califiquen de traidor a la patria déjenme explicar mi punto. Es cierto que algunos programas y ayudas pueden socorrer a muchos a aligerar su congoja debido a situaciones económicas difíciles, pero este remedio a corto plazo es completamente inefectivo para lo que viene. Cada vez nos endeudamos más para pagar por muchos de esos beneficios, hemos gastado un dineral en ayudas y  un alto porcentaje de la población sigue siendo pobre, realmente pobre. La explicación es sencilla, no se creó nada nuevo al repartir esos beneficios, simplemente se tomó de unos y se dio a otros, eso fue un “suma cero” para la economía general. Cuando la economía no crece, quiere decir que no se están produciendo bienes y servicios que sirven para que más personas los consuman, además que esa producción tiene un valor de venta, lo cual sirve a otros para consumir también. Hay más. Al existir un déficit, la incertidumbre acerca de los pagos quiere decir que menos personas van a querer arriesgarse a emprender, menos crecimiento. Todavía hay otra cosa. Mucha de esa deuda es pagada por medio de una política monetaria expansionista, esto quiere decir, que se imprime más dinero. Cuando hay más dinero en la calle, los precios se inflan, inflación. La inflación también es un factor muy negativo que pocos toman en cuenta, ya que parece que es algo “normal”. Este aumento en los precios quiere decir que hay gastar más a nivel familiar, que el egreso público se debe aumentar, que es más caro comprar los artículos de producción. La inflación por ende provoca que efectivamente, la universidad sea más cara. Entramos en un círculo vicioso que sigue expandiendo y nadie se ha atrevido a frenar.
            Lo segundo que NO se ve es la consecuencia de lo anterior. Como ya lo expliqué, con una deuda excesiva y una alta inflación, el crecimiento se detiene. ¿Pero en qué nos afecta el crecimiento a los humildes mortales? Regresemos a los subsidios y supongamos que el Estado nos sufragará el total de la educación superior a todos. Bueno, no habría trabajo, pero no porque habría demasiados profesionales ya que estudiaron muchos (eso no es malo per se), sino porque entre la deuda, la inflación y los probables impuestos que se hubiesen aprobado, nadie hubiese querido emprender y crear empleo debido al alto costo. Es necesario que las personas quieran y se dediquen ser empresarios para mantener la economía funcionando.
            ¿Elevar impuestos? Muchos estudiantes y otras personas que no concuerdan con mis ideas liberales pueden estar de acuerdo con mi análisis de los últimos párrafos. También es muy posible que esas personas que no coincidan con migo propongan como solución a este dilema, aumentar impuestos. Se argumenta que si es necesario que los más desfavorecidos de la sociedad sacrifiquen algunos de sus beneficios, los más ricos también deben hacerlo. Suena bien y tiendo a estar de acuerdo, pero aumentar impuestos sencillamente no es la solución.
            ¿Por qué no debemos aumentar impuestos? Porque en caso de aprobar una subida de impuestos a quienes más tienen, estos le van a cobrar la factura a los más pobres. No es cierto que las empresas vayan a ceder una parte de sus ganancias, van a buscar tener la misma cantidad de ganancias ya sea despidiendo empleados, disminuyendo la calidad de su producto o similares. Por otro lado tenemos una vieja curva que demuestra que en un momento especifico de altos los impuestos (por más justicieros que parezcan), los ingresos del Estado disminuyen debido a que la gente buscará no pagarlos. En los años cincuenta Estados Unidos tenía un impuesto de renta máximo del noventa y uno por ciento (91%), ¿creen ustedes que el gobierno de los Estados Unidos tendría las mismas entradas hoy manteniendo esa tasa? Yo digo que no, serían mucho menores y así se demuestra con los resultados de las reducciones de impuestos de John F. Kennedy y Ronald Reagan que estimularon la economía.
            Más bien lo que debemos hacer es disminuir impuestos (especialmente a los más pobres y a la clase media quienes hoy pagan buena parte de la carga tributaria y no se les permite emprender para crear empleos también), reduciendo el presupuesto para que entre dentro del margen de recaudación y este crecerá a futuro con los ingresos que vendrán del crecimiento económico que se desate. Lamentablemente el Gobierno de Costa Rica decidió tomar el camino opuesto y aumentar impuestos, curiosamente quiere gravar a las universidades privadas con el fin de financiar las universidades públicas. Según el Gobierno, en la educación superior privada estudian los adinerados, eso es falso y aunque fuese así, los argumentos para oponerse a estos impuestos están dados.
            ¿Qué se quiere? Estoy seguro que la mayoría de estudiantes quiere completar sus estudios, pero además quiere tener empleo una vez que hayan terminado. Es mi deseo que más personas estudien, pero eso no se logra pagándoles la carrera a todos, si el mundo funcionara tan fácilmente ya lo hubiésemos arreglado. Para que más personas estudien y tengan empleo debemos permitir el crecimiento económico (balanceando el presupuesto nacional, eliminando la deuda y reduciendo impuestos) para que haya empleo, matar la inflación para que el poder adquisitivo se mantenga y el costo de la vida permita estudiar y finalmente evaluar aquellos programas que ayuden a las personas a estudiar por sus resultados (no sus intenciones) para poder gestionarlos efectivamente sin requerir más dinero.
            Pues bien, he expuesto de la manera más sencilla que he encontrado algunas de las mentiras que políticos tradicionales han dicho sin cesar y muchos les han creído. Si usted es estudiante y leyó mi artículo le pido que considere lo dicho antes de manifestarse en contra o a favor de alguna medida. Otros quizá me acusen de traidor, economicista, neoliberal, ultraderechista, burgués y algunos otros calificativos desagradables o peyorativos, si ese es su deseo, genial. Mi exposición aquí se concentró en demostrar hechos reales, están invitados a cuestionar mis argumentos antes de atacarme.
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