Sobre ‘‘Desigualdad, subdesarrollo y pobreza en la actual globalización ultraliberal’’

Por: David Rodríguez Suárez
Vicepresidente del Instituto AMAGI

Anastasio Ovejero nos escribe este texto en el cual explica lo que él entiende por desigualdad social y pasa directamente a culpar a la globalización y al sistema ‘liberal’ por la misma. Aludiendo que la pobreza es producto de este sistema. Considera que el mercado causa desigualdad masiva y pobreza extrema y además alude que el sistema actual es liberal. Por lo tanto procederé a hacer un breve repaso de los principales puntos de Ovejero y posteriormente cuestionare mediante reflexiones y señalamientos a criticar varias de sus aseveraciones.

Ovejero dice que la globalización es cuando los mercados se extienden desmedidamente atravesando las fronteras de las naciones. Si bien hay aspectos culturales que engloban la misma hay dos tipos de globalización: la estatista y la económica; y aquí es donde Ovejero hace un error clave. El FMI, el Banco Mundial, la ONU y demás entes de este tipo; son globalización estatista, independientemente de si es buena o mala, la misma no equivale al libre comercio; dado que esta es libertad económica y por lo tanto no ve fronteras. Aquí el mercado mediante oferta y demanda opera a nivel mundial lejos de por dictamen gubernamental.

Posteriormente él procede a culpar a la globalización por la pobreza y desigualdad extrema. Pero el problema de Ovejero es que ignora por completo el factor gubernamental, él prefiere inculpar a intelectuales (genios en mi opinión) como Friedrich Von Hayek por la pobreza cuando las medidas de Hayek están muy lejos de ser implementadas en nuestro mundo actual. Hayek abogaba por la liberalización y no la centralización (que es lo que impera en la actualidad). ¿Cómo inculpar al libre mercado por organismos como el FMI y el Banco Mundial cuando estos no liberalizan sino que al contrario centralizan los recursos y los distribuyen unilateralmente entre países (no precisamente por mecanismos de mercado)? Y claro algo que Ovejero no menciona son las ventajas comparativas de las que hablaba David Ricardo; el comercio se basa en que ambas partes se benefician (cuando este es voluntario) y no es cierto que sólo el más grande se beneficia (de lo contrario países pequeños como Singapur no estarían creciendo a la tasa en que lo hacen). Sin mencionar que más bien es el proteccionismo es el que hace que para los consumidores el costo de la vida aumente y es incluso el aumento en el gasto público el que a menudo  lleva a que el gobierno financie el gasto con emisión de dinero llevando a tasas desproporcionales de inflación (sucedido en Chile con Salvador Allende).

El autor dice que hay una relación directa entre la pobreza en el siglo XX y el liberalismo como imperante del sistema internacional. Pero revisemos estos datos puesto que si revisamos la historia de la economía mundial en el siglo XX vemos que el keynesianismo fue en gran medida el sistema económico que imperó en este siglo y este es precisamente un sistema basado en un gran Estado con un alto gasto gubernamental (algo que contradice lo que Hayek, Mises y Friedman criticaron constantemente). Pero asumamos que esta aseveración fuese cierta, como podríamos explicar que un país como Chile que es mucho más liberal que Costa Rica tenga una tasa de pobreza que ronda el 11,5% mientas que un país como Costa Rica (más estatista) posee una tasa de pobreza que ronda el 20-21%.

Es aquí cuando Ovejero nos menciona la cultura de pobreza, diciendo que es una cultura o sub-cultura si se quiere; la que fomenta una mentalidad de pobreza entre el sector más limitado de la población. El autor dice que incluso si esto fuese cierto la enorme tasa de desigualdad entre los países desarrollados y los no desarrollados señala que no es algo puramente ‘cultural’ sino que hay un grupo que concentra la riqueza de manera inmoral. Y bueno esto es en parte cierto y en parte falso, en efecto hay regiones y sectores donde la ambición es menor que en otros por lo que si vemos que algunos individuos se estabilizan en situaciones de pobreza, pero contrario a culpar esto al individualismo; se debería culpar al colectivismo que nos lleva a buscar ‘encajar’ lejos de sobresalir. Con respecto a una concentración inmoral, es importante señalar que no es inmoral que alguien productivo y honesto se enriquezca de manera significativa, pero si es inmoral cuando es el gobierno el que se enriquece a lo interno a costa de sus constituyentes (algo que sí pasa).

Pero Ovejero hace un error garrafal (recuerdo que para este caso puedo tan si quiera basarme en mis concepciones puesto que una perspectiva puramente objetiva sería falaz sin embargo intento justificarla de la mejor manera). Culpar al capitalismo de libre mercado por la desigualdad y pobreza africana es falso. Si uno revisa las políticas gubernamentales de varias naciones de África vemos que en estos países los gobiernos son excesivamente represivos, regulatorios y se oponen al crecimiento económico y al emprendedurismo de sus habitantes (en algunos países tomaría dos años poner un negocio); el gobierno escoge a ganadores y perdedores (no el mercado).

El énfasis en la igualdad tiene muchos aspectos que Ovejero no considera por lo que quiero recordar varios puntos para fortalecer mi tesis en contra de este texto. Primero recordar lo que decía Milton Friedman: ”La mayoría de las falacias económicas derivan de la tendencia a asumir que existe un pastel fijo, que una de las partes puede ganar sólo a expensas del otro. ’’ Y esto se sostiene no sólo en la Teoría de la Ventaja Comparativa de David Ricardo sino también en la Teoría del Valor Subjetivo: ”Pero el valor está en los ojos del poseedor y por tanto los intercambios voluntarios son actividades en las que ganan ambos, entregando algo de menor valor a cambio de algo de mayor valor. ’’ Yo me voy a atrever a sugerir un veredicto contrario al de Ovejero; la pobreza y la desigualdad han aumentado por el notorio crecimiento del Estatismo. Los gobiernos han crecido indiscriminadamente, los déficit fiscales han aumentado y los niveles de endeudamiento también lo han hecho. Cabe señalar que programas ‘solidarios’ gubernamentales siguen en aumento y aún así Ovejero dice que la desigualdad sigue creciendo. Y si bien él quiere señalar a los países escandinavos (que ya se han visto en problemas económicos en el siglo pasado) es vital recordar que ellos se basan en la capitalización y esto lo hacen mediante políticas de libre mercado (desregulación y demás). Es por eso que Ovejero se contradice al señalar que la desigualdad hubiese crecido a una tasa mayor de no ser por China e India; dado que estos países han visto una baja exclusivamente por sus procesos económicos de capitalización. Hemos de recordar que la pobreza ha caído en China.

El enfoque colectivo quedo desmentido hace ya mucho cuando nos dijo Adam Smith: ‘‘No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés. ’’ Por lo tanto resulta curioso que Ovejero diga que el sistema nos hace individualistas y egoístas cuando en realidad esa es nuestra naturaleza. Sea lo que sea a lo que se refiere Ovejero con ‘neoliberalismo’ esa palabra implica que esto no es liberalismo (deducido por el uso de ‘neo’).

Lo argumentado en este texto es sin duda algo que se debe examinar pero el problema es que pareciese que el autor no posea ya sea el conocimiento o la voluntad de examinar la problemática desde un ángulo diferente. Me permito parafrasear una frase que escuché alguna vez; mi problema no es la desigualdad, mi problema es la pobreza.

Al menos que comprobemos que en un sistema de libre mercado la capitalización no mejore el nivel de vida en general; las aseveraciones del autor del texto tambalean en las aguas de la incertidumbre.

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