Sobrevivimos la tormenta

David Rodriguez Suarez
Vicepresidente del Instituto AMAGI
Ha pasado un tiempo considerable desde mi ultimo artículo  pero hoy he optado por volver a escribir dado que considero que el contexto favorece un despertar liberal en Costa Rica al igual que en toda la región latinoamericana. 
El proyecto liberal costarricense viene de atravesar doce meses de sacrificios y hasta cierto punto de desamparo; el peso de la carga que representa liderar en buena medidasgran parte de los frentes de la ideología en Costa Rica ha recaído en jóvenes como mi persona y otra serie de grandes compañeros algunos nuevos y otros con un poco más de experiencia en esto. 
Muchas divisiones se han logrado erradicar para así fomentar un proyecto unificado en miras a revivir al liberalismo en nuestro país e incluso presentar un proyecto con viabilidad electoral. Con esto en la mesa opté por realizar este escrito.

El liberalismo como proyecto en Costa Rica sufrió un revés cuasi letal a mediados del 2012, no fue fácil pero nuevos proyectos y el mantenimiento de unos que se rehusaron a perecer; ha permitido que mediante mucho esfuerzo e incluso sacrificio podamos decir que en Costa Rica el liberalismo tiene presente y aún mejor; tiene futuro. 
Nuestro instituto sigue siendo un baluarte del liberalismo en Costa Rica y algunas otras organizaciones con las cuales -quienes amablemente me siguen- saben que me encuentro involucrado, han permitido que el proyecto se haya revitalizado y que las generaciones más jóvenes hayan encontrado una casa liberal que los acoja y los enrumbe en los senderos del liberalismo. 
El apoyo internacional que ha recibido nuestro esfuerzo interinstitucional aún si ha sido mayoritariamente afectuoso y de reconocimiento, ha permitido que aún tengamos cara para presentarnos ante las diversas tendencias del espectro político-ideológico. 
Con esto en mente es que les señalo que el liberalismo de manera increíble y sorpresiva… no pereció en nuestro país.

Ahora habiendo dicho esto tampoco puedo obviar que el avance de otras ideologías en este último año ha sido estrepitoso, las tendencias más radicales de izquierda han encontrado una cara bastante agresiva y efectiva para avanzar su agenda, y los esfuerzos político electorales de quienes conformaban el antiguo bipartidismo se han visto recompensados de manera significativa. 
Pero hay algo que no voy a permitir que se ignore: Costa Rica está cayendo a un precipicio.

¿Por qué? Muy simple. Revisando el “Doing Business 2013” me he percatado de que figuramos como el país #110, que dicho reporte ilustra que somos el país #169 en cuanto a seguridad para los inversionistas y que comparativamente en la facilidad para iniciar un negocio somos el país #128. En otras palabras no somos competitivos. 
Pero no me sorprende dado que el Estado no ha podido cumplir con una serie de contratos con empresas extranjeras (evidentemente ha habido irregularidades en torno a dichas negociaciones) y esto ha repercutido. Ni que decir del intento de Plan Fiscal que por una tecnicidad se logró traer abajo en el 2011. Lo cierto es que Costa Rica ha mandado malas señales, su economía ya empieza a mostrar señales de contracción y hace poco el Banco Central de Costa Rica reconoció que un error con los datos había pronosticado un crecimiento para este año del cerca de 4%; ya aceptaron que será menor a esta cifra.

¿Qué tenemos? Un país con una pobreza estática (creciente en terminos nominales), un desempleo cercano al 10%, desaceleración, impuestos complejos que entorpecen al mercado… en fin no hay mucha razón para sonreír en cuanto a la política nacional. El populismo de izquierda es el único movimiento ideológico que realmente creció (claro está estructura tradicionales han recuperado estatus). 
Y es aquí donde entramos los liberales. El movimiento liberal me consta está creciendo en todos los países; hay proyectos políticos en Argentina y en Brasil que vienen creciendo, algo interesante se empieza a gestar en Uruguay y Paraguay, en la academia hay crecimiento en muchos países (nótese por ejemplo a Ecuador) y bueno en Chile el éxito empírico del liberalismo sigue estando presente. Pero no hemos llegado a nuestro potencial: podemos crecer mucho más. En Costa Rica las falencias económicas tienen contrapropuestas liberales para resolver dichas problemáticas y ahí es donde nuestros proyectos entrarán a ser protagonistas.

Ya superamos la fase de Ron Paul, de Gabriel Quadri, etc. Ahora somos nosotros los jóvenes liberales (que nos inspiramos por personajes como ellos) quienes tenemos que asumir liderazgo, encabezar proyectos, formular estrategias y establecer metas ambiciosas para nuestra ideología en nuestro país y en nuestra región. Ya sabemos que con personajes ambiciosos y capaces aunados a un proyecto serio y sólido; el techo lo estableceremos los que optemos por protagonizar como activistas liberales.

Yo vivo en Costa Rica y por lo tanto intentaré avanzar dicho proyecto liberal en mi país, al fin y al cabo llevo tres años en este esfuerzo. Pero  vos estimado lector ¿Ya te has planteado de manera seria si estás dispuesto a ser protagonista en tu país? Hay que maximizar nuestro potencial; se lo debemos a la libertad. 
La libertad está tan acorralada en América Latina que es nuestro momento de contraatacar, de polarizar y de mejorar nuestra oferta. El liderazgo no sé si vendrá en la genética o si se aprende; lo que sí sé es que exige una dedicación plena. Entender que si hay que enfrentarse a un leviatán; la libertad lo vale.

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